miércoles, 9 de abril de 2008

Libertad a los 7. A los 7.


Anoche pude ver la entrevista que hizo Rosa María Palacios a la madre y a la abogada de Melissa Patiño.

Es muy positivo para los 7 compatriotas injustamente acusados de terrorismo que los medios de comunicación de mayor alcance estén tratando este caso, y sobretodo de manera desprejuiciada. Hasta hace poco, toda mención que la tele o los periódicos hacían del tema debía necesariamente hablar de los "peligrosos nexos" entre Chávez, las FARC, la CCB y las casas del Alba, sin presentar pruebas para tejer tantas historias y mitologías.

La entrevista permitió ver con claridad que los 7 ciudadanos detenidos deberían estar libres. La denuncia fiscal es inconsistente, pues partiendo de "pruebas" genéricas, como visionar un video, asistir a un evento público y gritar consignas en una marcha, se concluye que los acusados son miembros del MRTA. Con pruebas tan débiles, el Poder Judicial ni siquierda debería admitir el proceso. Pero si quiere perder su tiempo con un juicio en el que va a tener que declarar absolución si hay un mínimo de sensatez, debería cuando menos dejar que los 7 estén en libertad mientras se desarrolla el proceso.

Pero la entrevista ha reafirmado una preocupación que compartimos muchos con la "individualización" de este caso. La defensa de la madre y de la abogada de Melissa se sustenta en el hecho de que ella "solo es una poeta", que "no pertenece a ningún grupo político" y que "no sabía a qué evento estaba yendo" porque solo viajaba "para conocer Ecuador". Comprendo que la familia Patiño quiere utilizar la estrategia más efectiva para que Melissa recupere su libertad lo más pronto posible. Pero debemos ser claros en señalar que asistir a un evento de la CCB no es delito y que la CCB no es una organización proscrita. Este es un peligroso caso en el que se ha pasado de la criminalización de la protesta a la criminalización de las ideas: según la lógica de la Policía, ser bolivarianos, simpatizar con Hugo Chávez o inclusive simpatizar con las FARC es delito. Pero eso es imposible porque la legislación peruana no establece delitos de opinión. Por lo tanto, Melissa es inocente, sí. Pero es tan inocente como los otros seis ciudadanos hoy presos. La línea de defensa que se está siguiendo en este caso, sin querer, está legitimando el argumento según el cual los que sí sabían de qué se trataba el evento sí han cometido delito.

Este caso no es solo un proceso legal, sino una disputa de sentido. No se puede ceder ante la intención de imponer desde el poder el sentido común que dice que a los izquierdistas hay que meterlos presos porque pueden ser terroristas. Así no funcionan las cosas: para meterte preso, el Estado tiene que demostrar tu actividad ilegal, y no presuponer que tus ideas te hacen un potencial criminal.

Pero voy más allá: haber delinquido anteriormente no te hace culpable para siempre. Digo esto porque otro sentido común que se ha instalado es: "la presencia de un ex emerretista entre los 7 hace que este caso sea más delicado". Yo comprendo el recelo, que se debe a la guerra interna por la que hemos pasado y al papel criminal y autoritario que jugaron los grupos alzados en armas. Comprendo el recelo; pero comprenderlo no es justificarlo. Otro de los sentidos que está en disputa aquí es si los antiguos actores de la guerra pueden reintegrarse a la vida política luego de cumplir sus condenas. Es evidente que sí, y eso ya ha ocurrido en otros países hermanos que han pasado procesos similares. Pero hay quienes quieren usar este caso como un ejemplo aleccionador, para que los subversivos liberados sean eliminados para siempre de nuestro imaginario colectivo: si vuelven a hacer política, aunque sea por vías pacíficas, ¡de vuelta a la cana!

Como dice con mucha firmeza Marie Manrique en un correo electrónico que está circulando entre los compañeros que se han manifestado a favor de la libertad de estos 7 hermanos: "En cualquier sistema legal moderno de los países democráticos, la inocencia se declara cuando no hay evidencia para probar la comisión de un delito específicamente definido (...) Hoy siete personas que no han cometido ningún delito siguen encarceladas hasta su juicio".

Una última cosa: la entrevista de esta noche me reafirma, también, en la idea de que Rosa María Palacios es de las mejores periodistas de derecha en la televisión. La apertura a tratar el caso, la postura ponderada y la voluntad de informarse e informar al margen de sus propios prejuicios ideológicos merecen un reconocimiento. Como dije en algún otro artículo, el problema de la tele no es que tal o cual periodista sea de derecha, sino que ¡¡todos son de derecha!! La falta de pluralismo de la tele no refleja el actual estado de cosas en la opinión pública nacional, que es un poco más variadita. Y claro, el "pensamiento único" instalado en nuestra televisión da mucha cólera. Pero más allá de ese estado de ánimo, Rosa María Palacios es coherente consigo misma, y eso es tan poco común que merece un aplauso.

Ahora sí, para terminar: el viernes hay una Jornada Cultural y recital poético en la Casona de San Marcos (Parque Universitario) con innumerables artistas que se unen a esta causa: la solidaridad con Melissa Patiño. Es a partir de las 4.30 de la tarde, ingreso libre. ¡Nos vemos allí!



lunes, 7 de abril de 2008

Frivolidad y memoria

La Palabra Ingenua 07/04/2008
Por runa, comunidad del río hablador

Frivolidad y memoria

Ojalá que cuando Daniel F se case también cierren la Plaza de Armas”. Fue el elocuente grito del vocalista de La Mente durante el Festival por la Memoria, mientras a tres cuadras de distancia el Perú oficial, la prensa y decenas de mirones estaban concentrados en la boda del año. Juan Diego Flórez, tenor peruano y según algunos “el sucesor de Pavarotti”, se casó y como a cualquier persona hay que desearle mucha suerte porque, de hecho, el matrimonio es un arte más complejo que la ópera. El mismo día, sábado 5 de abril, se cumplieron 16 años desde que Fujimori se hizo del poder absoluto al disolver el Congreso con ayuda de las Fuerzas Armadas.

Para recordarlo, unas cinco mil personas nos congregamos en el Parque de la Muralla. El Festival por la Memoria, convocado por una decena de organizaciones, contó con la presencia de innumerables bandas musicales, artistas plásticos, actores, agrupaciones activistas, instituciones y una enorme diversidad de participantes, muchos de ellos activos protagonistas de la lucha para derrocar al gobierno más corrupto que ha tenido el Perú. Así es: mientras el actual presidente e invitado especial en la boda del niño Juan Diego, Alan García, estaba en París esperando que sus crímenes prescriban, miles de peruanos estábamos en las calles buscando poner fin a una época marcada por el autoritarismo y la violación a los derechos humanos más elementales.

Y mientras Pilar Nores lucía como “la mejor vestida de las invitadas”, según La República, los participantes del Festival nos informábamos acerca de la esterilización forzada a la que fueron sometidas decenas de mujeres en una suerte de genocidio anticipado ordenado por Fujimori. Y mientras el cardenal Juan Luis Cipriani daba bendiciones en inglés “para incluir a la audiencia internacional”, los familiares de las víctimas de la dictadura fujimorista nos explicaban por qué los derechos humanos no son una cojudez. Y mientras los cerca de 800 invitados a la boda degustaban un banquete valorizado en 30 mil dólares, los más de 5 mil jóvenes que llenábamos el malecón del río Rímac hacíamos cuentas de todo lo que se hubiera podido lograr si la mafia auspiciada por Fujimori no se robaba 7 mil millones de dólares.

El Festival por la Memoria fue también un festival de actualidad. Se hicieron presentes los familiares de los ciudadanos apresados en Tumbes acusados de “terrorismo” sin pruebas, y nos hicieron recordar que los derechos humanos siguen siendo violados en nuestro país. Se hicieron presentes compañeros latinoamericanos miembros de la red birregional que organiza la Cumbre de los Pueblos en mayo, para hacernos recordar que la lucha por democracia e igualdad es una lucha internacional. Y se hicieron presentes artistas como el excelente rapero Pedromo, los compañeros de Diazepunk o el actor Miguel Almeyda, quienes convocaron a participar del proceso de la Cumbre, porque está en nuestras manos construir ese otro mundo posible. Y mientras todo esto ocurría, el coro nacional interpretaba la “Misa en do mayor” de Beethoven.

Pero está muy bien que Juan Diego se case y que decenas de peruanos que tal vez no escuchan ópera pero que se sienten orgullosos del éxito de un compatriota hayan ido a chismosear. También está muy bien que nuestro tenor hata toneado al ritmo de "El embrujo", como informa El Trome en el titular más interesante que encontré en la prensa sobre el tema.

Lo que si es inconcebible es que para el Perú oficial ese evento haya sido lo más remarcable este 5 de abril. Una anécdota: el oficial de la comisaría de Barrios Altos, a la que se le había solicitado apoyo en seguridad durante el Festival, se acercó a explicar que todos sus efectivos se encontraban destacados en la boda. Supongo que la desproporción es evidente, ¿no? Ya ni siquiera se trata de un Festival con miles de asistentes: las calles de Barrios Altos, la avenida Abancay, el Barrio Chino... ¿no requieren más seguridad que el señorito y su modelo alemana?

Un taxista con el que conversé estaba indignado por los privilegios y las injusticias que se hacían evidentes en este caso. Mientras empresarios y políticos celebran el boato y el lujo, adueñándose de la Catedral de Lima, de la prensa, de la policía y de la atención del público, el resto del país que se joda. Que se joda el tráfico, en primer lugar (claro: cuando hay marchas, el titular de El Comercio es “incomodidad para los transportistas”, pero en este caso eso no interesa). Que se jodan las amas de casa que cada día encuentran más difícil hacer el mercado. Que se jodan los perros del hortelano, que protestan por quítame estas pajas y no se dan cuenta que el país está progresando con el grado de inversión. Y que se jodan y se jodan todos los que no han sido invitados a este banquete.


Nota: este documento ha sido elaborado con OpenOffice.org Writer como procesador de textos. Utilice y difunda software libre: ¡No al monopolio corporativo de Microsoft y compañía!

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