domingo, 4 de mayo de 2008

Bolivia: ¡Viva la autonomía!

La Palabra Ingenua 04/05/2008
Por runa, comunidad del río hablador

Bolivia: ¡Viva la autonomía!

Los departamentos que optaron por las autonomías departamentales en el referendo del 2 de julio de 2006, accederán directamente al régimen de autonomías departamentales, de acuerdo con la Constitución y con la Ley Marco de Autonomías y Descentralización”

El régimen autonómico implica la elección directa de sus autoridades por las ciudadanas y los ciudadanos, y las facultades legislativas normativo-administrativa, fiscalizadora, ejecutiva y técnica, ejercidas por las entidades autónomas en el ámbito de su jurisdicción y competencias exclusivas”

Fuente: Proyecto de Constitución Política del Estado aprobado por la Asamblea Constituyente de Bolivia.

La nueva Constitución Boliviana que deberá ser consultada en referéndum este año contempla como células básicas de la organización territorial del Estado cuatro tipo de entidades autonómicas: las departamentales, las regionales, las municipales y las indígenas. Estas autonomías tienen facultades para planificar el uso de los recursos naturales y el desarrollo social y económico, dentro de un marco que debe ser respetado, como en cualquier Estado: la propia Constitución.

¿Entonces por qué los titulares de hoy dicen que la “aprobación” del Estatuto Autonómico de Santa Cruz representa un “desafío” al gobierno de Evo Morales, que precisamente defiende el proyecto de Constitución que legaliza las autonomías? Por cierto, mientras las cifras de los promotores del referéndum hablan de un 85% de votos a favor del “Sí”, Erbol calcula que el ausentismo y el “No” suman más del 50%. Pero no es cosa de cifras: la pregunta es ¿en qué momento nos cambiaron las palabras y la élite cruceña se convirtió en defensora de la democracia participativa y del autogobierno, banderas que la izquierda latinoamericana levanta desde hace años?

Hablemos claro: puras ganas de joder. La élite de Santa Cruz levanta hoy esta bandera, como podría mañana levantar cualquier otra, para desestabilizar el proceso de cambios que el movimiento social impulsa en Bolivia. No nos dejemos enredar: no es una cuestión de principios. Los cruceños, algunos de cuyos dirigentes son destacados terratenientes y empresarios asociados con el capital transnacional, se niegan a reconocer que hace dos años el pueblo boliviano votó mayoritariamente por un cambio de régimen económico, para que el Estado asuma un rol más activo en la administración de los recursos naturales y por una repartición más justa de la tierra y las riquezas de las naciones que conforman Bolivia.

El proyecto de refundación de Bolivia es el más radical, en el mejor sentido de la palabra, de los proyectos de transformación que está generando América latina en estos años. Recomiendo darle una revisada al texto de la nueva Constitución. De ser aprobado, Bolivia sería el primer Estado del continente que asume su naturaleza de Plurinacional. Pero esto no queda en la mera declaración: en todos los órganos del nuevo “Estado Plurinacional” se incorporan formas paritarias de participación de las instituciones de origen occidental y de las instituciones indígenas. El propio Tribunal Constitucional se convierte en una especie de consejo en el que se combinan criterios jurídicos con representaciones de los “sabios” de los pueblos originarios. El Sistema de Salud público establece como una prioridad la investigación y difusión del conocimiento ancestral en salud y alimentación. El sistema económico no se define como “de mercado” ni como ·”socialista”, sino como una economía comunitaria con iniciativa privada. Estos son solo algunos ejemplos: lo notorio es que el proyecto busca una descolonización auténtica del pensamiento y la vida política de Bolivia para pasar por fin la página de la “larga noche de los 500 años”.

Pero parece que la derecha boliviana no sólo es necia sino también es incapaz de establecer diálogos realistas y comprender los procesos históricos. Por eso su única respuesta es el separatismo. ¡Qué buena gracia! Así que los collas han tenido que aguantar décadas el ser gobernados por élites campas y ahora, cuando por primera vez un presidente indígena accede al poder, los campas no soportan y quieren su propio país. Mucho ojo: la “autonomía” es una de las estrategias utilizadas desde siempre por EEUU para debilitarnos. Así fue la “independencia” de Panamá o de Texas, por ejemplo. No por gusto Rafael Correa ha advertido contra las crecientes voces “autonomistas” de Guayaquil, en Ecuador, y del Zulia, en Venezuela.

Las izquierdas estamos a favor de todos los niveles de autonomía. Por eso reclamamos que se respete el derecho de los comuneros de la sierra de Piura a decidir sobre la inversión minera, y que se escuche la voz de los loretanos cuando se debate la ley de actividades forestales. Pero que no nos metan contrabando ideológico para sabotear la aprobación de una Constitución que ¡precisamente! busca garantizar el derecho de los pueblos a la autonomía, la autogestión y el autogobierno.


Nota: el documento original ha sido elaborado con OpenOffice.org Writer como procesador de textos. Utilice y difunda software libre: ¡No al monopolio corporativo de Microsoft y compañía!

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